Músculos

En la mañana preferiría levantarme con un leve ruido que me saque gentilmente del atontamiento y el sueño. No es lo que ocurre con frecuencia. En cambio, me despiertan los músculos haciendo su contracción y relajación natural. Últimamente tienen vida propia.

Alguna vez dibujé el intrincado tejido de los músculos. Una sucesión de ampliaciones de colores y texturas cada vez mas extrañas, desde paquetes de fibras hasta sarcómeros, como muñecas rusas extendiéndose hacia mí.

Qué misterio es eso que nos mueve y nos levanta, que nos hace correr la sangre y nos permite respirar y parpadear, y eriza la piel, y hace vibrar con aire solapas carnosas para producir un Fa sostenido. ¿Como hacen? ¿Cómo hacen para abrir y cerrar tu pupila, darle un beso a alguien que no se lo merece, y cerrarte la garganta cuando la emoción te sobrecoge?

Mágicamente trabajan para ti, en silencio te obedecen la mayoría del tiempo. Responden a tus ordenes mentales, solo con ocasionales quejas cuando el ácido láctico alcanza concentraciones dolorosas.

Son bastante buenos haciéndonos creer que estamos a cargo.




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